18May

Desde la irrupción de la pandemia por COVID-19, el trabajo remoto se volvió parte de la “nueva normalidad” para una importante cantidad de trabajadores que hasta entonces siempre habían cumplido sus tareas fuera de casa. En este nuevo escenario, muchas empresas quieren que sus empleados vuelvan a la oficina tan pronto como sea posible.

Pero, ¡alto ahí! Existen variadas razones (muchas de ellas altamente lucrativas) por las que reconsiderar el teletrabajo como una opción más que conveniente, incluso una vez superada la actual pandemia. En efecto, los beneficios del llamado “home-office” también alcanzan a los empleadores. La clave radica en saber cómo adecuar tu empresa para poder aprovecharlos al máximo.

A continuación, 5 aspectos a evaluar (y eventualmente potenciar) para que el teletrabajo, o una modalidad híbrida que combine presencialidad con tareas cumplidas en remoto, resulten eficientes y lucrativos y contribuyan al crecimiento de tu empresa o negocio.  

Potencial de adaptación

No todas las funciones e industrias son adecuadas para beneficiarse de una modalidad de trabajo híbrida o 100% remota. Por eso, aunque parezca una obviedad, lo primero que debes hacer es dedicar tiempo y atención a considerar qué roles y puestos dentro de tu empresa encajan en el teletrabajo y hasta podrían beneficiarse con él. Una vez cumplido este primer paso fundamental, el desafío será que los perfiles aptos logren  administrarlo con éxito, de manera eficiente y lucrativa.  

Innovación tecnológica

Una gran ventaja de que la actual pandemia haya forzado a muchas empresas a migrar sus actividades a una modalidad total o altamente remota es que necesariamente implicó acelerar la transformación digital, que pasó a ser una condición básica para el funcionamiento de las organizaciones. 

Esta es una oportunidad única para que tu empresa dé a la digitalización y automatización de procesos la importancia debida. El contexto actual hace cada vez más evidente que el futuro del trabajo será mayoritariamente híbrido y digital. ¡Tu empresa no puede quedar fuera de esta realidad!

Ahorro económico

Sea que elijas migrar a una modalidad de trabajo completamente remota o que te decidas por una opción híbrida que combine teletrabajo con el cumplimiento de actividades de manera presencial, dependiendo del tamaño de tu empresa esto podría significar una mudanza a un edificio más pequeño, eliminar ubicaciones satélite o incluso prescindir del espacio de oficinas. Ni que hablar de la reducción en los costos de servicios básicos como electricidad, calefacción, Internet y servidores, entre otros. De cualquier manera, la oportunidad de ahorro es más que significativa.  

Comunicación interna y productividad

Uno de los principales desafíos del teletrabajo es sin dudas garantizar su productividad. Y en ese sentido, la comunicación cumple un rol clave. Debes establecer canales claros y de contacto frecuente, tanto para que los empleados remotos se sientan cómodos como para asegurarte de que estén cumpliendo con sus responsabilidades en el tiempo y la manera previstos. El envío de un newsletter con cierta periodicidad también es altamente recomendable. Recuerda que es importante que todos los empleados estén al tanto de lo que sucede en la empresa. Mantenerlos actualizados permite un mejor desempeño de sus tareas, al tiempo que los hace sentir incluidos. Bien administrado, el teletrabajo no solo puede resultar igual de eficiente que la modalidad presencial, sino que en muchos casos hasta se probó altamente más productivo. 

Talento humano

A todo lo anterior se suma un factor fundamental: el trabajo remoto significa que puedes contratar a los mejores talentos, sin importar en qué rincón del planeta se encuentren. Esto, además, contribuye a construir una cultura organizacional diversa e inclusiva, que se beneficie con experiencias y conocimientos provenientes de todas partes del mundo.

Por todo esto, es hora de que tu empresa se ponga al día y aproveche al máximo la realidad actual. Y para lograrlo, el primer paso es dejar de ver el teletrabajo como un impedimento para empezar a apreciarlo como lo que en realidad puede llegar a ser: una verdadera oportunidad, tanto para empleados como para empleadores.

Por María Chehin

Licenciada en Periodismo y Comunicación Institucional.

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